imanol

El “calentón verborreico”, en sus propias palabras, de Imanol Arias no puede quedar en un simple “lo siento, no volverá a pasar”, porque las falsedades vertidas sobre RTVE y todos sus trabajadores y trabajadoras son demasiado graves e injustas como para ser superadas por unas simples disculpas.

Para Imanol Arias “es insoportable estar en esa cadena”, y de hecho afirma que “no quiero volver, que me liberen ya”. Desde UGT RTVE no podemos permanecer inmunes a tanto dolor y sufrimiento por parte de quien, al parecer, no parece muy dispuesto a marcharse por su propio pie, renunciando a sus más que jugosos emolumentos por programa. Imanol pide socorro al conjunto de la sociedad española, porque obviamente necesita un empujón para verse capaz de acabar con su sufrimiento. Y casi nos grita en esa desesperación por abandonar RTVE cuando afirma que “es insoportable estar en esa cadena”.

Desde UGT RTVE queremos ser muy claros, nada justifica el infringir tanto sufrimiento a un ser humano, que lo es, como Imanol Arias. Y por eso Imanol Arias no debe volver bajo ningún concepto a trabajar para RTVE, a soportar este castigo. Hágase lo que haya que hacer con Cuéntame, dese el giro que haya que dar para que el sufrimiento de Imanol Arias no se alargue ni un solo segundo más. 

Los trabajadores y trabajadoras de la CRTVE debemos entender que el sufrimiento distorsiona la razón y el entendimiento, y es solo por eso que el bueno de Imanol lanza a los cuatro vientos que en RTVE él ha visto a 9000 personas sin hacer nada y “que sobran”, o sea tocándose las mismísimas narices para llevárselo muerto. La plantilla de CRTVE ronda las 6.500 personas, ojalá fuese de 9.000 porque en muchos puestos de trabajo nuestros compañeros y compañeras se las ven y se las desean para sacar adelante este servicio público, pero hay que entender que en su inmenso sufrimiento Imanol vea a 9.000 sin hacer nada, deambulando de aquí para allá mientras él sufre mucho, muchísimo.

Tanto distorsiona la realidad su sufrimiento que Imanol ve 1.700 millones donde solo hay 1200 millones de presupuesto. Debe ser triste para un actor que cobra 47.000 euros por episodio “alucinar” con este despilfarro de pasta entre tan numeroso ejercito de la vagancia, tanto que se le “fue la olla” y tuvo que ir a los medios para desahogarse en un exabrupto que él mismo califica ahora, tras el público enfado de su productora, de “calentón verborreico”   

Y no solo eso, también ve a miembros del Consejo de Administración escondidos entre las líneas del guion de Cuéntame, manipulando para tapar las vergüenzas de gobiernos de un determinado color. Concretamente ve a una Consejera, mujer y socialista, diciendo “hay que cortarle la cabeza a esto porque empezamos a contar una historia que es muy mala para el PSOE”. Da igual que la productora lo haya desmentido rotundamente, él la ha visto manipulando torticeramente los sucesos que se relatarán en Cuéntame. Y la ve haciéndolo además mientras cobra una pasta al mes, a pesar de que los miembros del Consejo de Administración en la Corporación RTVE ya no gozan de salario alguno salvo las dietas para acudir a las reuniones.

Desde UGT RTVE creemos que lo que hay que cortar de raíz es la relación de RTVE con Imanol Arias, y ya dejamos el tono irónico porque el daño a esta nuestra casa es INMENSO, inconmensurable. Venimos luchando mucho los trabajadores y trabajadoras de RTVE para recuperar la pluralidad y la objetividad que debe presidir la CRTVE, y no podemos permitir que se ponga en duda en un programa que durante dos décadas ha sido y es tan emblemático para RTVE, un programa que ni siquiera en los peores momentos para lo público de este servicio público fue cuestionado.

Y por si a Imanol Arias le interesa, le señalamos que lo que vemos nosotros es solo a un DESAGRADECIDO con todas sus letras y en mayúsculas. Lo que vemos es un actor que se hizo y se forjo en y gracias a esta casa, a la que se lo debe todo, y que ahora vomita un montón de basura sobre ella. Un actor con gravísimos problemas fiscales, con tremendas irregularidades en sus obligaciones con “lo público”, y que debería ocuparse de dar explicaciones a la sociedad en lugar de arrojar estiércol sobre ella. Y vemos también a un señor demasiado bien pagado, indecentemente bien pagado por “lo público” y que, en su infinito desagradecimiento, se ha llevado supuestamente la pasta a donde hiciese falta con tal de eludir su coste fiscal.

Insistimos, hágase lo que haya que hacer, pero la CRTVE no puede seguir ni un minuto más con quien falsea tanto la realidad en su perjuicio. Y tampoco con quien manifiesta tan abiertamente su rechazo a lo público, ya que espera “no volver en mucho tiempo a nada público”.  Que así sea, que se vaya YA y que no vuelva JAMÁS.

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