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En estos tiempos de emergencia nacional, nuestros servicios públicos son más necesarios que nunca, y por eso es aún más grave la obcecación de quienes se empeñan en atacarlos de forma sistemática, con recortes cuando gobiernan y con críticas salvajes cada vez que el servicio no está bajo su control para convertirlo en otra cosa, esencialmente en negocio.

Y uno de los servicios públicos que últimamente está bajo la diana “patriótica” de la caverna mediática es RTVE, y de qué manera. La campaña que últimamente sufrimos los trabajadores y trabajadoras de la CRTVE para desprestigiar nuestro trabajo es sencillamente BRUTAL. Cualquier crítica a las políticas de comunicación del Gobierno o a la información que se suministra en los medios queda convertido en un “zasca sideral” a RTVE o a quienes la representan, y cualquier iniciativa para dar el servicio público que la sociedad reclama se examina hasta el ridículo para buscar la manera de poner a RTVE en entredicho.

Así le sucede al compañero Xabier Fortes, con el que la caverna botmediática se ceba de forma sistemática, personalizando en él cualquier crítica que se produzca en su programa a la información de la que disponemos en esta crisis. Los “zascas” que relatan en sus titulares y en sus bot-tuits son los que le gustaría dar a nuestro compañero, apartándolo como hicieron cuando tuvieron poder, en los tiempos de las camisetas negras. Su ira ya es tiña, porque el compañero Xabier es un magnífico profesional que sí cree en el servicio público, y por supuesto que tiene TODO nuestro apoyo, al igual que lo tienen todos los compañeros y compañeras atacados. La campaña contra Xabier es tremendamente injusta, y retrata a quienes la protagonizan, y no es el único profesional de RTVE agredido. Cada vez que difaman a Xabier o a cualquier otro compañero o compañera nos difaman a todas y todos los que nos ocupamos de dar el servicio público que es RTVE.

¿Y qué decir del ataque brutal a “Diarios de la cuarentena”? Esta gente gris, que quiere un país gris, que reclama la palabra España sin entender a sus gentes, que sólo aprecia reírse de su adversario y jamás de sí mismos… ¿cómo va a entender el deseo de llevar a la ciudadanía un poco de humor y sana ironía en estos momentos, verdaderamente muy trágicos? Y entonces llegan al doloroso extremo de confundir ese deseo de servicio con la burla al dolor ajeno, como si los trabajadores y trabajadoras de RTVE y sus familias no sufriesen también esta pandemia y sus terribles consecuencias. No hay palabras en nuestro idioma que lleguen a tanto, ni rastrero ni miserable ni despreciable llegan a definir algo así en estos dolorosos momentos que deberían unirnos a todas y todos. Tal vez la caverna prefiera una carta de ajuste con marchas militares, como ya vivimos en otros tiempos de forma impuesta, pero los trabajadores y trabajadoras de la CRTVE estamos orgullosos de atacar está trágica realidad con todas las armas que tenemos, entre las que también está el sentido del humor de nuestras gentes para sobrellevar las situaciones más difíciles.

Pero esto no quiere decir que todo lo hagamos bien en ese esfuerzo por INFORMAR, FORMAR y ENTRETENER, ni mucho menos. Seguro que podemos hacerlo mucho mejor, y siempre hay cuestiones que pueden ser mucho más discutibles y que deberían hacernos reflexionar, como el famoso ejemplo de la oratoria de Rajoy. Pero aun poniéndonos en la tesitura de que fuese una metedura de pata, principalmente por no controlar mejor unos contenidos que NO son producidos por la CRTVE, lo que no tiene sentido es la retahíla de insultos y ataques indiscriminados. Esa crítica es lo antagónico a la crítica constructiva, sólo pretende minar y desprestigiar el servicio público que RTVE representa. Y de eso va esta campaña, de dejar a la sociedad sin sus servicios públicos.

Es lo mismo que intentaban hacer cuando nos obligaron a vestir camisetas negras para denunciar la redacción paralela y las políticas de manipulación feroz, desprestigiar y destruir el principal pilar que sostiene RTVE, su credibilidad. Estos que ladran tanto ahora son los mismos que desde siempre no creen en nada de lo público, de lo que nos define como país, y eso es un claro síntoma de que lo que cabalga es algo diferente y mucho más cercano al servicio público. Seguirán insultando y atacando sin sentido por atacar, porque todo vale por esa causa de un país sin servicios públicos, pero la sociedad no es tan idiota, y en medio de esta emergencia es ya mucho lo que se les ve el plumero.

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